5.- ECM

Este libro fue escrito en 1975
Se recolectaron y se analizaron experiencias
de personas que murieron clínicamente
y regresaron a la vida.

Raymond Moody
Doctorado en psicología en la West Georgia College, donde más tarde sería profesor.
También doctorado (M.D.) en el Medical College de Georgia.
En 1998, Moody fue designado Chair in Consciousness Studies en la Universidad de Nevada, Las Vegas.
Moody trabajó como psiquiatra forense en el hospital estatal de máxima seguridad de Georgia.

Caso 1

Me encuentro con verdaderos problemas cuando trato de contárselo, pues todas las palabras que conozco son tridimensionales. Conforme tenía la experiencia, pensaba: «Cuando me hallaba en clase de geometría me decían que sólo había tres dimensiones y siempre lo acepté. Estaban equivocados. Hay más.» Nuestro mundo, en el que ahora vivimos, es tridimensional, pero el próximo no lo es. Por eso es tan difícil contárselo. He de describirlo con palabras tridimensionales. Es lo más cercano que puedo conseguir, pero no es realmente adecuado. No puedo darle un cuadro completo.

Caso 2

Enfermé gravemente y el doctor me trasladó a un hospital. Una mañana me rodeó una sólida niebla gris y abandoné el cuerpo. Tuve la sensación de flotar hacia fuera, y cuando miré atrás me vi a mí mismo en la cama, pero no sentí miedo. Me encontraba tranquilo y sereno, con una gran paz, sin sentir la menor preocupación o miedo. Era, simplemente, una sensación de tranquilidad. Pensé que me debía estar muriendo y que así ocurriría si no regresaba al cuerpo.

Caso 3

Pensé que estaba muerta y no me preocupaba, pero no conseguía saber adónde iría. Mi pensamiento y conciencia eran como los que había tenido en vida, aunque no podía entenderlo. Pensaba: «¿Adónde voy? ¿Qué haré? ¡Dios mío, estoy muerta! ¡No puedo creerlo!» Nadie se cree nunca que va a morir. La muerte es algo que va a ocurrirle a otra persona, nunca te crees de verdad que a ti te sucederá… Por consiguiente, decidí esperar hasta que desapareciera toda la excitación y se llevaran mi cuerpo, tratando mientras tanto de pensar adónde debía ir.

Caso 4

Recuerdo que me llevaron a la mesa de operaciones y que me hallé varias horas en estado crítico. Durante ese tiempo estuve entrando y saliendo de mi cuerpo físico y pude verlo directamente desde arriba. Mientras lo hacía, seguía estando en un cuerpo; no era un cuerpo físico, sino algo que podría describirse como modelo energético. Si tengo que ponerlo en palabras, diría que era transparente, un ser espiritual en oposición a un ser material. Tenía diversas partes.

Caso 5

Podía ver a quienes me rodeaban y entender lo que estaban diciendo. No los oía como lo oigo a usted. Era más bien que sabía lo que estaban pensando, pero en mi mente, no en su vocabulario real. Lo sabía un segundo antes de que abrieran la boca para hablar.

Caso 6

[…..] Luego floté a través del techo, como si no existiese, hacia una luz transparente como el cristal puro, una luz blanca resplandecedora. Era muy hermosa y muy brillante, pero no me hacía daño en los ojos. No es posible describir aquí esa luz. No veía realmente a una persona en ella, pero tenía una identidad especial. Era una luz de comprensión y amor perfectos.

Caso 7

Cuando apareció la luz, lo primero que me dijo fue: «¿Qué tienes que enseñarme de lo que has hecho con tu vida?», o algo parecido. En ese momento comienzan las visiones retrospectivas. Me pregunté qué estaba sucediendo, pues de repente había regresado a mi infancia. A partir de ese instante fue como si pasara desde mi primera infancia, año a año, hasta aquel momento.

[…..]

Las visiones retrospectivas se producían en orden cronológico y eran muy vívidas. Las escenas eran idénticas a cuando las ves en realidad: tridimensionales y en color. Además, se movían.

[…..]

Mientras observaba todo aquello no vi la luz. Desapareció nada más preguntarme lo que había hecho y comenzaron las visiones, pero sabía que seguía conmigo todo el tiempo, que me llevaba a través de las visiones, pues sentí su presencia y hacía comentarios. Trataba de enseñarme algo en cada uno de los episodios. No estaba tratando de ver lo que estaba haciendo -ya lo sabía-, sino que elegía determinados momentos de mi vida y los ponía frente a mí para que tuviera que recordarlos.

[…..]

A través de todos ellos seguía poniendo de relieve la importancia del amor. Los momentos en que me lo mostró mejor implicaban a mi hermana; siempre había estado muy cerca de ella. Vi algunos momentos en que había sido egoísta con ella, pero también otros en que la había amado y había compartido cosas. Me señaló que debía intentar hacer cosas para otras personas, que debía intentarlo al máximo. Sin embargo, no era una acusación ni nada que pudiera parecérsele. Cuando pasábamos por episodios en los que había sido egoísta, su actitud es que debía aprender también de ellos.

Otra de las cosas que le interesaba mucho era el conocimiento. Me señaló las cosas que debía hacer con lo aprendido, y dijo que iba a continuar aprendiendo, y que cuando regresara -pues en esos momentos ya me había dicho que iba a hacerlo- habría siempre una búsqueda de conocimiento. Dijo que es un proceso continuo, por lo que tuve la sensación de que prosigue después de la muerte. Creo que mientras veíamos las escenas estaba tratando de enseñarme.

Todo era realmente extraño. Yo estaba allí viendo las visiones retrospectivas; las revivía y todo era muy rápido. Sin embargo, la velocidad era suficiente para que pudiera aprehenderlas. No transcurrió mucho tiempo. La luz vino, tuve las visiones y se marchó. Debieron ser menos de cinco minutos y más de treinta segundos, pero no puedo decirlo con seguridad.

Caso 8

Me hallaba fuera de mi cuerpo y comprendí que debía tomar una decisión. Sabía que no podía estar mucho tiempo así -muchos no podrán entender esto, pero para mí entonces estaba perfectamente claro-, por lo que tenía que decidir si me iba o regresaba.

Era maravilloso poder cruzar al otro lado, y creo que quería quedarme. Pero, en cierta manera, saber que tenía algo bueno que hacer en la tierra era igual de maravilloso. Por tanto, pensé: «Sí, debo regresar y vivir», y volví el cuerpo físico. Casi estoy por creer que yo mismo detuve la hemorragia. En cualquier caso, lo cierto es que enseguida me recuperé.

Caso 9

¿Ha entrevistado alguna vez a alguien que haya tenido una experiencia cercana a la muerte en relación con un intento de suicidio? ¿Fue la experiencia diferente en ese caso?

Conozco algunos casos en los que un intento de suicidio fue la causa de la «muerte» aparente. Estas experiencias fueron uniformemente caracterizadas como desagradables.

Una mujer me dijo: «Si dejas esto con un alma atormentada, también allí la tendrás.» En resumen, dicen que los conflictos que les llevaron a suicidarse para escapar estaban todavía presentes cuando murieron, pero con más complicaciones. En el estado incorpóreo no podían hacer nada por sus problemas, pero tenían que ver las desgraciadas consecuencias que resultaban de sus actos.

[…..]

Otros que han experimentado ese desagradable «limbo» cuentan que tuvieron la sensación de que estarían allí mucho tiempo. Fue su castigo por «romper las reglas», por tratar de liberarse a sí mismos de lo que era una «misión»: cumplir un cometido en la vida.

Esas observaciones coinciden con las informaciones de personas que «murieron» por otras causas, pero que mientras estaban en ese estado les llegó el pensamiento de que el suicidio era un acto muy desafortunado al que le esperaba un grave castigo. Un hombre que estuvo cerca de la muerte tras un accidente automovilístico, cuenta:

[Mientras estuve allí] tuve la sensación de que dos cosas me estaban totalmente prohibidas: suicidarme y matar a otra persona… Si me matara a mí mismo, sería arrojarle a Dios su regalo a la cara… Matar a otro sería interferir en los propósitos de Dios para ese individuo.

Caso 10

Era más consciente de mi mente que del cuerpo físico. La mente, y no la forma del cuerpo, era lo más importante. Antes, en cambio, había sido al revés. El cuerpo era lo más importante, y lo que estaba sucediendo en la mente…; bueno, estaba sucediendo y eso era todo. Después de aquello, mi mente se ha convertido en el principal punto de atención y el cuerpo ha ocupado un lugar secundario; sólo es algo que contiene la mente. No me importaría no tener un cuerpo, pues de todo lo que me interesa, la mente es lo más importante.


Tengo que hacerles una seria advertencia:
En este libro van a encontrar una serie de casos que desafiarán su lógica, historias tan asombrosas como enigmáticas que la ciencia no ha podido explicar todavía.

En la mayoría de las ocasiones, lo que realmente me llama la atención no es la experiencia cercana a la muerte (ECM) en sí, sino las inexplicables secuelas y efectos secundarios que provoca en los que las han vivido.

Por ejemplo:

  • ¿Sabían que hay personas que tras sufrir una ECM no pueden ponerse relojes porque estos dejan de funcionar?
  • ¿O que algunos supervivientes regresan a la vida encontrándose con una serie de habilidades psíquicas o extrasensoriales que antes no tenían?
  • ¿Me creerían si les dijera que conozco a personas que, tras escapar de las garras de la muerte, fueron capaces de predecir con absoluta precisión hechos que era imposible que conocieran de antemano y cuyo posterior cumplimiento no podría achacarse de ninguna forma a la mera casualidad?

No acaban aquí los sucesos misteriosos.

¿Cómo es posible que haya personas que puedan ser copartícipes de la ECM de otro sujeto que en esos momentos está muriendo, ya sea definitivamente o durante algunos instantes?

De la misma manera, las visiones cercanas a la muerte que algunos moribundos tienen de familiares fallecidos o seres que parecen venir a buscarlos en el momento de la muerte son a menudo compartidas por sus cuidadores, familiares y otros presentes.

Hay casos en los que un individuo, tras sufrir una ECM, empieza a experimentar episodios de mediumnidad espontánea con encargo de recado, uno de los efectos secundarios más inquietantes y olvidados.

Más desconocidos son todavía los casos en los que una persona conoce al «otro lado» a alguien que, lejos de estar fallecido, está vivo, aunque ellos no los sepan, y acaban encontrándoselo un buen día por la calle o se convierte en su pareja.
¿Lo pueden creer?

Más desconcertante resulta saber que algunas de las personas que logran salir fuera de su cuerpo, entre las cuales destacan las que han sufrido una ECM, son capaces de aportar datos verificables sobre su experiencia, pues, aun con los ojos tapados, privados del sentido de la visión o incapacitados para alcanzar lugares de visión remota, son capaces de describir e identificar toda clase de situaciones y objetos, como un zapato sobre el tejado del edificio del hospital en el que se encuentran, que nadie, a no ser que tuviera un helicóptero, podría haber visto.

Me resulta difícil hablar de ECM, de personas que regresan a la vida trayendo mensajes y visiones del «otro lado» sin hacerlo de los que regresan «en espíritu». Me estoy refiriendo a los aparecidos, los espectros, fantasmas, «entidades» que de una u otra manera logran hacerse notar y transmitir un mensaje, comunicarse directamente, dar abrazos, estrechar la mano, escribir cartas delante de nosotros y dejarnos ese papel caligrafiado como muestra de su presencia.

Precisamente eso fue lo que le ocurrió a la psiquiatra, escritora y tanatóloga —estudiosa de la muerte mediante el método científico— suizo-estadounidense Elisabeth Kübler-Ross (1926-2004), considerada la mayor investigadora de ECM de todo el mundo. Aparte de ser una persona extraordinaria, la doctora Kübler-Ross recibió un buen día, cuando estaba a punto de abandonar la investigación, la visita del fantasma de una de sus pacientes fallecidas, que no solo la acompañó hasta su despacho, sino que, además, le dio la mano y accedió a escribirle una nota delante de sus incrédulos ojos de científica escéptica.

Pero existen muchos otros casos insólitos, emocionantes, asombrosos, inquietantes y enigmáticos ante los que solo puedo asegurarles una cosa: no quedarán impasibles. Ya les aviso de antemano que estos casos van a hacer que se replanteen muchas cosas.


Doctores y Científicos
que mencionan la existencia
de vida después de la muerte

Raymond Moody
Obtuvo su doctorado en psicología en la West Georgia College, donde más tarde sería profesor. En 1976, le concedieron otro doctorado (M.D.) en el Medical College de Georgia. En 1998, Moody fue designado Chair in Consciousness Studies en la Universidad de Nevada, Las Vegas. Trabajó como psiquiatra forense en el hospital estatal de máxima seguridad de Georgia.

Peter Brooke Cadogan Fenwick
Es un neuropsiquiatra y neurofisiólogo que es conocido por sus estudios sobre la epilepsia y las experiencias cercanas a la muerte. Es reconocido como una autoridad de prestigio en el estudio de la relación mente-cerebro.

Pim van Lommel
Es un cardiólogo y científico holandés. Estudió medicina hasta 1971 en la Universidad de Utrecht, Países Bajos. Desde 1971 y hasta 1976 se desempeñó como médico en el Hospital Antonius en Utrecht, donde hizo sus estudios de la especialidad, convirtiéndose en cardiólogo. Ha trabajado principalmente en el área de la investigación de las experiencias cercanas a la muerte.

Bruce Greyson
Es doctor en Medicina (MD) y profesor de Psiquiatría de la Universidad de Virginia. Es coautor de Irreducible Mind (2007) y co-editor de The Handbook of Near-Death Experiences (2009). Greyson ha escrito numerosos artículos en revistas y concedido numerosas entrevistas a los medios, para tratar el tema de las experiencias cercanas a la muerte (ECM).

Kenneth Ring
Es profesor emérito de psicología en la Universidad de Connecticut, y un investigador en el campo de los estudios sobre experiencias cercanas a la muerte (ECM). Es el cofundador y expresidente de la International Association for Near-Death Studies (IANDS).

Michael Sabom
Es médico y cardiólogo en Atlanta, Estados Unidos. Es autor del libro Recollections of Death, el cual es considerado un hito en el campo de la investigación de las experiencias cercanas a la muerte.

Sam Parnia
Es profesor asistente de medicina de cuidados críticos en la Universidad Estatal de Nueva York, donde dirige el proyecto de investigación «Resucitación» (Resuscitation Research) y es miembro de la unidad de medicina pulmonar y cuidados críticos de la Universidad de Cornell en Nueva York. Es conocido por ser un destacado experto en la investigación de las experiencias cercanas a la muerte. Fundó el Grupo de Investigación de la Conciencia (Consciousness Research Group), y es presidente de la Fundación para la Investigación Horizonte (Horizon Research Foundation).

Penny Sartori
Es una doctora en medicina, enfermera diplomada e investigadora médica británica en el campo de los estudios de las experiencias cercanas a la muerte. Ha sido coordinadora del primer estudio prospectivo a largo plazo realizado sobre este tema en Reino Unido.

Roger Penrose
Es un físico matemático y profesor emérito de Matemáticas de la Universidad de Oxford. Es reconocido por su trabajo en física matemática, en particular por sus contribuciones a la teoría de la relatividad general y a la cosmología. También ha orientado sus esfuerzos en el ámbito de las matemáticas recreativas y es un polémico filósofo. Fue elegido miembro de la Royal Society de Londres en 1972. Compartió el Premio Wolf en Física con Stephen Hawking en 1988 y ganó el Premio Aventis en 1990. Fue nombrado Knight Bachelor en 1994.

Stuart Hameroff
Es un anestesista y profesor de la Universidad de Arizona, conocido por promover el estudio científico de la conciencia. Hameroff recibió la graduación BS en la Universidad de Pittsburgh y su graduación como doctor en Medicina en el Hospital Universitario Hahnemann. Se trasladó al Centro médico de Tucson en 1973. De 1977 en adelante su carrera ha transcurrido en la Universidad de Arizona, donde fue nombrado profesor en los departamentos de anestesiología y psicología en 1995, director asociado para el Centro de Estudios de la Conciencia en 1999, profesor emérito en anestesiología y psicología en 2003, y director del Centro de Estudios de la Conciencia en 2004 (había sido cofundador de este centro en 1998).

Robert Lanza
Es considerado uno de los principales científicos del mundo. En la actualidad es el responsable científico de Advanced Cell Technology y profesor adjunto en la Wake Forest University School de Medicina. Tiene cientos de publicaciones e invenciones, y más de 30 libros científicos: entre ellos, «Principios de Ingeniería de Tejidos», que es reconocida como la referencia definitiva en el campo. Otros incluyen One World: La Salud y la supervivencia de la especie humana en el siglo 21 (Prólogo por el ex presidente y Premio Nobel Jimmy Carter), y el «Manual de Células Madre» y «Fundamentos de Biología de Células Madre», que se consideran referencias definitivas en la investigación de células madre.

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Elí (en arameo/hebreo significa Dios Mío).

«El Amor depende del Amor, únicamente depende de sí mismo.»